La ambición casi siempre se asocia con una imagen de altivez y arrogancia. Pensamos que dondequiera que esté la ambición está el ego, la alabanza y el orgullo. Es por ello que el cristianismo tradicionalmente no tiene algo bueno que decir acerca de la ambición.

“Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante” Filipenses 3:13

Pero consideremos por un momento que la persona más ambiciosa que haya caminado sobre la tierra fue Jesús. Cristo vivió con una ambición de “hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra” (Juan 4:34). Jesus tuvo la ambición de salvar al mundo y reconciliarlo con Dios. Es más, Jesus nos encargó la misma consigna, pero a veces hay cosas que nos frenan de ello.

Confundimos Cantidad con Calidad: Satanás es un experto en hacernos pensar en pequeño. Existe el viejo mito que calidad es lo opuesto a cantidad. Si fuese así entonces la iglesia de una persona sería la iglesia de más alta calidad. En realidad, ambos son importantes. Debemos llegar a la mayor cantidad de personas posible para Cristo y desear que crezcan tan profundamente como puedan.

Confundimos Humildad con Éxito: La humildad no es negar tus fortalezas para tener éxito. La humildad es ser honesto y transparente acerca de tus debilidades. Existe el mito que el éxito invariablemente produce altivez y por ello es mejor no tener éxito. Pablo pudo decir en 1 Timoteo 1:15 en humildad “Soy el principal entre los pecadores” y sin embargo tuvo un gran éxito para la gloria de Dios.

Confundimos Satisfacción con Pereza: Pablo dice en Filipenses 4:12 “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación”. Pero eso no significa que no tenga ninguna ambición. Porque el también dijo en Filipenses 3:13 “me extiendo a lo que está delante”. Es decir, no me quedo donde estoy y trabajo para lograr más. El alumno de cuarto grado que dice: “He aprendido a contentarme con el cuarto grado”, nunca pasa al quinto grado. ¡No podemos quedarnos donde estamos, debemos ambicionar más!

CONCEPTO IMPORTANTE

Desde la perspectiva bíblica toda ambición separada de Dios solo termina mal porque se centra en el yo. Sin embargo, una persona que esta sujeta a Dios y ambiciona avanzar la obra del Reino de Dios tiene todo su respaldo.

A menudo, otras personas confundirán nuestra ambición con orgullo o presunción. Pero Pablo era ambicioso por llevar el evangelio a las naciones. Josue tenía la ambición de tomar la Tierra Prometida. El hecho es que Dios responde a una visión y ambición audaz.

Dios quiere que seas humilde en tu motivación, pero no quiere que tengas temor a ambicionar. Te animo a comenzar a decir: “Dios, amplía mi influencia”. No solo es Biblico orar así, sino que es imperativo que cultivemos un corazón ambicioso para la gloria de Dios.

MOTIVO DE ORACION

Señor Jesus hoy vengo delante de ti para pedirte que amplíes mi influencia para predicar tu mensaje y ver la transformación de mi nacion. Por favor cuida mis motivaciones y ensancha mi territorio.

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AMBICION CORRECTA

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