New GenerationSi no tienes tu espacio personal dentro de las “Redes Sociales” en la Internet no existes y ciertamente no eres parte de la nueva generación! Al menos esto es lo que nos dan a entender los jóvenes de hoy en día.

Las estadísticas indican que el 54% de personas entre 18-25 años que viven en nuestro continente y el 60% de los que viven en países Asiáticos usan redes sociales como “Facebook”, “Twitter”, o “YouTube” para expresar su individualidad. Hoy en día personas llegan a ser celebridades instantáneas al ubicar un video en YouTube o fotografiarse como modelo en sus páginas de Facebook, Instagram o Snapchat.

Lo que todos ellos tienen en común, es que se trata de “mi persona” dentro de un mundo globalizado donde fácilmente la identidad personal se mezcla con la de otros. Es por ello que la nueva generación busca espacios sociales para asegurarse de que ellos son importantes dentro del nebuloso ambiente social donde familias se deshacen y la verdad se corrompe.

Antes se seguir déjeme definir la palabra Generación que proviene del Griego γενεά (ghen-eh-ah) que también significa procreación, en otras palabras el acto de producir y crear algo nuevo. Generación es la definición del tiempo o el intervalo que existe entre el nacimiento de los padres y el nacimiento de sus hijos. Este lapso generalmente ha sido definido en el pasado en unos 20 años más o menos. Sin embargo sociólogos concuerdan que dedicarle dos décadas a una generación no es posible dentro del contexto en el cual vivimos hoy en día. Esto es debido a que hay mucho cambio tecnológico y socio-económico a tal grado que el cambio generacional se da entre hermanos y no necesariamente padres e hijos.

Cada generación tiene su preocupación particular. La Generación X (1965-1979) por ejemplo posee un sentido borroso de su identidad pero una preocupación monumental por los problemas de las generaciones pasadas que le dejaron muchos problemas por resolver. Esta generación siente el gran peso que les ha caído encima con problemas centrados en: racismo, SIDA, familias fracturadas, y déficits económicos.

Por el otro lado la Generación Z (1998-2008) se caracteriza por ser lo que ellos son, es decir no vivir una doble vida y no tratar de complacer a otros, usando frases como: “Si no te gusta como soy…mala suerte”. En muchos casos esto es producto de padres quienes han insistido en que los hijos sean lo que ellos quieren ser. Esta Generación ha crecido frente a las cámaras de sus padres quienes los han filmado y fotografiado a cada momento. Las cámaras estaban presentes en el parto, en el primer cumpleaños, el primer día de clases, en la boda. Todo está grabado y archivado digitalmente en algún disco duro para la posteridad.

Esto me trae recuerdo de una práctica que fue instituida por Dios mismo al pueblo de Israel indicando que “el día de mañana, cuando tus hijos te pregunten qué significan todas estas enseñanzas que nuestro Dios nos ha dado, tu responderás contándoles tu historia” (Deuteronomio 6.20). En otras palabras asegúrese que cuando sus hijos anden “Googleando” por la Internet encuentren su historia y legado espiritual disponible para descargar de YouTube, Facebook, etc. Esto apunta precisamente al deber de cada generación de pasar las antorcha de una generación a la otra en un lenguaje entendible y relevante a los tiempos en que vivimos.

Ciertamente la nueva generación debe ser nuestra preocupación. Nuestra meta debería ser que el evangelio de Jesucristo pueda permear la esencia misma de esta y las generaciones venideras para asegurarnos que la palabra de Dios no pierda su relevancia, su salinidad, su impacto de transformación.

A esto precisamente apuntaba el escritor del libro de los Hechos cuando hizo referencia a David “Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió” (Hechos 13:36).

Entonces cual debería ser nuestra posición frente al reto de la nueva generación y el pasar la antorcha de manera exitosa? Sin duda hay varias cosas que tengo que mantener en mente al intercambiar con mi generación. Permítame proponerle que hay por lo menos tres posiciones que uno podría asumir.

La primera posición es asumir que no puedo hacer nada pues mi aporte no será escuchado porque no soy de esta generación. Esta visión y posición pesimista fue precisamente la del profeta Jonás acerca de Nínive. Jonás se puso a pensar en que la Generación de Nínive estaba más allá de toda esperanza y que no tenía sentido hacer algo al respecto. Sin embargo Dios tenía otro plan para esta generación perversa. Dios tenía en mente la transformación completa de esta ciudad y lo logro con un profeta que se sentía fuera de lugar!

La segunda alternativa es asumir que estoy dispuesto pero no sé cómo llegar a mi generación. El profeta Nehemías un día se sentó en total descontento por la situación de sus compatriotas, su generación que estaba completamente desolada. Dice la palabra que Nehemías se sentó y lloro desconsoladamente porque no sabía qué hacer al respecto. Tenemos que aprender a llorar y clamar desconsoladamente por nuestra generación. Finalmente Dios le dio el plan y este plan tenía como primera tarea llegar a Jerusalén, inspeccionar la situación, conocer a su generación y luego proceder a la transformación de la ciudad.

Una tercera posición es presumir que conozco todo al respecto sin haber hecho mi tarea previa de investigar y conocer quién es la generación a quien estoy sirviendo. Recientemente falleció Tim Russert, un politólogo de los Estados Unidos, productor del programa “Meet the Press”. Una de las cosas que más se repetían sobre su vida profesional es que era un hombre preparado que nunca llegaba a la mesa de diálogo sin previamente haber estudiado exhaustivamente a sus invitados.

En América Latina abunda una generación más que es especial a nuestra región, yo la llamo la “Generación LQS” (Lo Que Salga). En otras palabras, en pensamientos de ellos, para servir a mi generación todo lo que tengo que hacer es ponerme en marcha y a ver lo que sale, caminante al caminar se hace. Es por ello que tenemos tantas organizaciones cristianas mediocres y nuestra generación busca sus respuestas en YouTube, Facebook y otras redes sociales. Tenemos que crear algo nuevo, pues la esencia de Dios mismo es que crea algo nuevo cuando viene a nuestra vida.

Para servir a mi generación tengo que tener una ambición por pasar la posta con humildad y voluntad radical. Como iglesia tenemos que tener un alto compromiso con la capacitación de las nuevas generaciones. Es menester y obligación que el paso de la posta sea realizado con mucha delicadeza y propósito. El momento más crítico en la carrera entre generaciones es el momento de entregar la posta. Una generación puede haber corrido bien la carrera pero si se equivoca en pasar la posta en el momento preciso, el futuro puede quedar incierto para esta generación.

Servir a mi generación requiere de cambios. Ninguno que mira hacia atrás pensando en lo que perdió en la transformación está listo para ver lo que ha sumado. Tenemos que entender que el paso de la antorcha tiene que ser generacional. Tenemos que entender también que si no conocemos las generaciones entonces no podemos visualizar como debe de suceder este paso de antorcha. Para poder entender a las generaciones tenemos que definirlas y saber de dónde salen y porque actúan como actúan. Nuestra iglesia tiene que despertar y “oler el café” para tomar la delantera en dominar estos espacios para influenciar con el evangelio.

Dios nos ha llamado para servir a esta generación. Tengo que ser profeta del presente para mi generación. Es urgente que nuestras iglesias ofrezcan más propuestas de impacto a la nueva generación usando elementos que son comunes para ellos. Como iglesia tenemos que comprender ese gran potencial que el mundo entero está usando, para beneficio de la transformación de nuestra sociedad. La tecnología meramente se encarga de llevar adelante la información del mensaje de transformación a la nueva generación.

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