No tienes que ser un científico para saber que la tecnología ha tenido por lo menos tres efectos en el mundo. La tecnología ha hecho al mundo más pequeño, más complejo y más rápido. De hecho, ya vivimos en un mundo extremadamente rápido y la generación que viene lo hará más rápido aún.

Sin embargo, la Biblia nos dice que la rapidez tiene efectos negativos dramáticos en nuestra vida. Dios nos hace recuerdo en nuestro pasaje que todo fue creado por El para su momento apropiado.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. ¿Qué es lo que en verdad gana la gente a cambio de tanto trabajo? Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado” Eclesiastés 3:1,9,11

Para desacelerar el ritmo ten en cuenta estos principios básicos:

1. Obedece el Cuarto Mandamiento: Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Es un hecho que la mayoría de los cristianos desobedecen este mandamiento e inclusive crean “excusas santas” para justificarse. ¿Si Dios descanso después de la creación no crees que tú también debes de hacerlo?

2. Aplica el Freno: Todo vehículo viene con un freno y sin él nos accidentamos, por ello aprende a usarlo con más frecuencia. Para ello es importante aprender a decir NO! Jesus lo puso de esta manera ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero, pero pierdes tu propia alma? (Mateo 16.26).

3. Separa Tiempo para Orar: La oración usualmente es el último recurso. Sin embargo, la palabra nos insta a hablar con Dios en todo momento (1 Tes. 5.17 y Efesios 6.18). ¿Cómo ayuda esto a disminuir la velocidad? Sencillo, cuando entras en oración tu alma, corazón y mente bajan de ritmo.

4. Aprende a Contentarte: Pablo dice esto acerca del contentamiento “He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación” (Filipenses 4:12). El contentamiento no significa que te acuestas en una hamaca y dejas de trabajar. Simplemente significa que tener más y lograr más no te hará feliz.

5. Confía en el Tiempo de Dios: “El que se apura se ahoga”, dice un proverbio popular y otro dice “más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto”. Cuando estás impaciente, estás diciendo: “Dios, realmente te amo, pero no confío en tu tiempo”. Por ello debo dejar a Dios operar en Su tiempo perfecto.

CONCEPTO IMPORTANTE

Es imposible seguir agregando cosas a la agenda sin eliminar algunas. Por ello cuenta las bendiciones qua ya tienes, compártelas, y cosecharas felicidad.

Deja que Dios sea el hacedor. No hay nada de malo en acostarse en una hamaca y descansar para bajar el ritmo. Es más, la palabra nos dice que Dios es el que controla todo indicando que ya sea que estemos dormido o despierto, la semilla brota y crece de por si solo (Marcos 4.27).

Muchas veces pensamos que al ir más rápido vamos a lograr más, pero la palabra nos dice que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia (Romanos 9.16).

Por ello la vida no es una carrera de velocidad sino una maratón. Dios no quiere que te agotes. Ya sea que tengas 20 u 80 años, Dios no quiere que te desgastes antes de que Él pueda completar sus propósitos en y a través de ti.

MOTIVO DE ORACION

Señor Jesus vengo delante de ti en este día para entregarte mi ritmo loco de correr de aquí para allá. Quiero aprender a vivir en quietud, a dejarte obrar, que seas el hacedor de todo en mi vida. Hoy renuncio a mi agenda y te entrego mis anhelos y deseos para descansar en tus brazos.

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