A menudo los Cristianos creemos que no tenemos ídolos, por lo que ignoramos o tratamos de ocultar los ídolos que si tenemos. La ausencia de Moisés en la montaña creó una impaciencia y asustó a la gente. El pueblo de Dios, no los paganos, se hizo un becerro de “oro”. De hecho, los Cristianos tienen a veces los ídolos más exquisitos.

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte…se hicieron un becerro de oro…y edificaron un altar delante del becerro” Éxodo 32:1-5

¿Qué hace un buen ídolo? Un ídolo a menudo refleja la cultura en la que vives. Un ídolo tiene una naturaleza repetitiva y adictiva. Un ídolo compite con quién es Dios y está rodeado de racionalizaciones y excusas. Se ha dicho que el Siglo 21 es el que más ídolos ha producido.

El ídolo del Triunfo o del Éxito: Cuando nos inclinamos ante el éxito, a menudo adoramos a otros que han tenido éxito; no solo en el culto a las celebridades que el mundo ha creado, sino también en la iglesia. Adoramos a los “famosos” de la música, los “apóstoles” y los “profetas”. 

El ídolo del Materialismo: El hambre por más tiene una solo premisa: ¡Nunca es suficiente! Todos los días, de muchas maneras diferentes, somos bombardeados con la necesidad de comprar más cosas. Tanto así que en la iglesia tenemos un hambre voraz por la tecnología, luces y sonido adorando la “experiencia” del show.

El ídolo del Cuerpo o «Yo»: Este ídolo busca la comodidad o búsqueda de placer, preocupación por la apariencia externa, pero siempre se trata de mí. Se trata de cuantos “me gusta” puedo conseguir en las redes sociales, o de mi libro que acabo de publicar, mi “sencillo” de música, todo lo que alimente mi ego.

El ídolo de las Relaciones: Puede que haya otra persona en tu vida, real o imaginaria, a la que das una cantidad excesiva de tu tiempo, pensamiento, energía y atención. El deseo de complacer a otros y quedar bien con todos nos lleva a relegar a Dios en un segundo o ultimo plano.

CONCEPTO IMPORTANTE

Cuando vuelco mi atención a un ídolo estoy permitiendo una competencia directa a mi relación con Dios. El primer antídoto es pedir perdón y restituir el orden de prioridades en mi vida.

El segundo antídoto es no permitir que el ídolo se construya el altar en mi vida. Cuando algo está tratando de colocar los primeros ladrillos de una fortaleza tienes que comenzar a resistir y rechazarlo firme en la fe (1 Pedro 5.9).

Finalmente comienza a hacer lo que sea necesario para reemplazar ese ídolo con Dios. A menudo los ídolos se arraigan en nuestras vidas simplemente porque nos volvemos flojos en mantener la relación con Dios en la intimidad.

MOTIVO DE ORACION Señor Jesus hoy vengo delante de ti para pedirte perdón por haberte reemplazado con otros ídolos que han tomado el primer lugar en mi vida. Hoy te pido las fuerzas para rechazar todo ídolo que quiera robarte el primer lugar en mi vida. Te ruego que me des fortaleza para estar firme.

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BECERRO MODERNO

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