A todos nos gusta saber qué va a pasar mañana, el próximo año, la próxima década. Es sorprendente cómo hay personas que tratan de pronosticar el futuro mediante el horóscopo, lectura de palmas, cartas tarot, etc. Es como si estuvieran obsesionados por el futuro y son “híper-planificadores”.

“¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma” Santiago 4:14

Por el otro lado hay personas que solo están tratando de llegar a fin de mes y esperan alcanzar un cierto nivel económico y entonces pasaran más tiempo para planificar el futuro. La Biblia habla mucho sobre la planificación del futuro, poner metas y alcanzarlas. Sin embargo, hay tres errores que tenemos que evitar al enfrentar el futuro.

Planificar sin Dios: La planificación sin Dios es el ateísmo práctico. Hay muchas personas que aman al Señor, pero cuando se trata de planificar su negocio o carrera o educación escolar, son prácticamente ateos.

Es triste conocer a alguien que dice: “No creo en Dios. No creo que Él exista”. Pero es más triste aun encontrar a alguien que diga: “Creo que Él existe”, pero luego actúa como si Él no existiera a la hora de planificar.

Presumir sobre el día de Mañana: No puedes presumir que vas a vivir hasta los 100 años. La vida es impredecible y breve, “ni siquiera sabes” dice Santiago (v.14). No hay garantía de éxito perpetuo. Sin embargo, no deberíamos dejar que eso nos asuste. Solo deja que esto te haga confiar más en Dios. El futuro podría ser abrumador, pero afortunadamente se presenta en pedazos pequeños, un segmento de 24 horas a la vez.

Dejar de hacer el Bien: Muchas veces pensamos que cometer pecado es asesinar, engañar, mentir, o robar. Esos son los pecados de comisión. Pero luego hay otro tipo de pecado, el de omisión (v.17). Sabes, hay tres cosas que puedes hacer con tu vida: gastarla, desperdiciarla, o invertirla y Santiago dice que invertir en el futuro es hacer el bien.

CONCEPTO IMPORTANTE

Si solo te quedara una semana de vida, ¿cómo la gastarías? No puedo vivir el futuro, solo puedo vivir el hoy. Por ello planifica para el futuro, pero aprovecha el presente para hacer el bien.

Hay tres respuestas posibles a la voluntad de Dios para el futuro de mi vida. Puedo hacer referencia a Su voluntad en mi vida. Puedo mostrar respeto a ella. O puedo mostrar preferencia anhelando profundamente Su voluntad para mi futuro.

Por ello Santiago dice que la forma de planificar para el futuro, es decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (v.15). En Proverbios 16:1 dice “Podemos hacer nuestros planes, pero Dios tiene la última palabra”. Por ello hoy son aquellos “buenos viejos tiempos” de los que hablaremos en 20 años.

MOTIVO DE ORACION Señor Jesus hoy vengo delante de ti dándote gracias por mi presente y pasado. Hoy te entrego el futuro de mi vida y también todos los planes y sueños que tu me has dado. Ayúdame a vivir este día de acuerdo a tus propósitos.

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ENFRENTAR EL FUTURO

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