En lo profundo de cada uno de nosotros está el hambre por vivir una vida de significado y propósito. La clave para satisfacer nuestra hambre por ese propósito es comprender un principio básico: solo somos Administradores al servicio del Propietario.

Muchos cristianos estarían de acuerdo con este concepto de mayordomía, pero pocos son capaces de articular cómo deben ser mayordomos en la práctica. Esto se debe a que no respetan el diseño original de Dios.

“Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!” Salmos 139:13-14

Sin respetar ese plan, es fácil perderse como administradores. He aquí algunas pautas para administrar el diseño de Dios correctamente:

Reconoce al Propietario: ¡Tu vida pertenece al gran diseño de Dios! Esta frase hasta puede sonar cliché, pero donde manda capitán no manda marinero. O es Dios o soy yo. No hay lugar para dos en el timón de la vida.

Pedro escribe que cada uno ha recibido un regalo especial y que debemos ser buenos administradores de todo ello (1 Pedro 4:10). ¿Es Dios el propietario de mi trabajo, celular, familia, internet, salud, talento y dinero?

Desperdicia Menos: Si Dios es el propietario de todo, como buen administrador debo de desperdiciar menos. En el diseño de Dios no se desperdició nada. No tenemos en nuestro cuerpo un órgano “de sobra”, todo fue creado perfectamente.

¿Sabías que un tercio de los alimentos producidos son desperdiciados por los consumidores? Cuando Jesus alimentó a los 5,000 mandó a los discípulos a recoger las sobras diciendo “para que no se pierda nada” (Juan 6.12).

Administra Celosamente: Más del 70% de la población del mundo tiene más deudas de lo que realmente posee. En otras palabras, somos pésimos administradores y el “Propietario” debería en realidad despedirnos por fracasar en esta misión.

¿Como puedo evitar la trampa de la deuda? No es necesario tener el último celular, una tarjeta de crédito, o la ultima moda. Recordemos que “el rico gobierna al pobre, el que pide prestado es sirviente del que presta” (Prov. 22.7) y nosotros somos hijos/as del propietario de todo.

CONCEPTO IMPORTANTE

Cuando Dios creó los cielos y la tierra El dio indicaciones precisas de cual seria nuestra tarea y misión y dijo: “llenen la tierra y gobiernen sobre ella” (Genesis 1.28).

El diseño original de Dios es maravillosamente complejo y nos incluye a nosotros como administradores de este diseño para gobernar sobre todo lo creado. Gobernar implica responsabilidad y demanda atención dedicada para producir resultados.

Para honrar esta tremenda confianza del creador y propietario de todo esto yo no tengo que pedir prestado porque el propietario de todo me proveerá lo necesario. Tampoco debo de desperdiciar nada, optando por ser frugal en el uso de los recursos entregados.

Igualmente debo recordar como buen administrador que nada de lo que tengo me pertenece y que debo rendir cuentas al propietario de todo lo que he hecho con aquello que El me ha confiado.

MOTIVO DE ORACION

Señor Jesus hoy vengo delante de ti para agradecerte por haber diseñado todo tan maravillosamente complejo y completo. Perdóname por no ser buen administrador de todo lo que me has entregado. Te reconozco como el propietario de todo y te ruego por sabiduría para gobernar bien sobre aquello que me has entregado.

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DISEÑO DE DIOS

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