La mayoría de las personas están interesadas en la productividad. Pero la Biblia no usa la palabra “productividad”; en cambio, encontrarás la palabra “fructificación”.

Productividad puede llevarte a una vida de mucha acción, pero no necesariamente fructífera. Es posible jugar los 90 minutos del partido productivamente, con buena técnica, y no meter goles. Es decir, sin frutos.

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” Juan 15.16

Dios quiere que tengamos una vida plena y fructífera y creo que hay por lo menos cuatro condiciones que son esenciales para una vida fructífera.

Primero, debes elegir la semilla correcta y cultivar raíces: Una buena semilla siempre da un buen fruto y Dios dice que no hay fruto sin raíces. “No me elegisteis vosotros” indica que Dios ha elegido sembrar Su buena semilla en mí y necesito raíces que estén “plantadas junto a corrientes de agua para que pueda dar fruto” (Jeremías 17.8).

Segundo, debes eliminar las malas hierbas: ¿Cuánto esfuerzo se necesita para cultivar malas hierbas? ¡Ninguno en absoluto! Las malas hierbas crecen por si solo y ahogan tu relación con Cristo. Las malas hierbas son un signo de negligencia y el “alma negligente padecerá hambre” porque no está conectada y no lleva fruto (Proverbios 19.15).

Tercero, permite que Dios pueda hacer una poda en tu vida: La poda es esencial para aumentar la fructificación en una planta. ¡No es opcional! El Señor “poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más” (Juan 15.2). De modo que permite que Dios pueda limpiar tu vida para dar aún más fruto todavía.

En cuarto lugar, debes esperar la cosecha: La planta de Olivo tarda 5 años para los primeros frutos y 65 a 80 años en alcanzar rendimientos estables. El fruto no viene automáticamente el día después de haber plantado la semilla. David dice “pacientemente espere” para recibir respuesta favorable de Dios (Salmos 40.1).

CONCEPTO IMPORTANTE

Dios nos ha elegido para ser fructíferos y que nuestro fruto permanezca como un testimonio vivo de que cuando Dios planta algo esto no es cualquier cosa. Somos una “Planta Real” que lleva mucho fruto.

Así como una semilla crea una nueva vida a partir de su muerte, para que seas más fructífero en tu vida tienes que morir a tu antigua naturaleza, una muerte a tus propios deseos y ambiciones.

Quizás has estado inactivo en tu vida por algún tiempo y el Señor viene hoy para activar esa semilla que ha plantado en tu vida para llevar abundante fruto. Por ello, mantente conectado a Jesucristo.

MOTIVO DE ORACION

Señor, vengo delante de ti porque quiero trabajar en estas cuatro cosas: cultivar mis raíces, eliminar las malas hierbas, permitir tu poda y esperar por la cosecha. Señor confío en que lo que has sembrado en mi llevara abundante fruto para Tu gloria y honra.

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VIDA FRUCTIFERA

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